La Institución de Justicia Paz e Integridad de la Creación Imprimir
Lunes, 10 de Marzo de 2014 18:41

LA INSTITUCIÓN JPIC

No exageramos al decir que la espiritualidad anterior al Vaticano II era, en general, una espiritualidad poco bíblica, intimista y desencarnada. Existía un concepto de Dios, de la salvación cristiana y de la misión de la Iglesia que hacía que en la inmensa mayoría del pueblo cristiano estuviera ausente la preocupación por los problemas sociales y políticos vinculados a la cuestiones de la justicia, de la paz y de la salvaguardia de la creación.

Es sobre todo el Concilio Vaticano II, en la Gaudium et Spes, donde se asegura que el compromiso en el campo social y político se conecta directamente con la misiónrecibida de Cristo:

“La misión propia que Cristo confió a su Iglesia no es de orden político, económico o social. El fin que le asignó es de orden religioso. Pero precisamente de esta misma misión religiosa derivan funciones, luces y energías que pueden servir para establecer y consolidar la comunidad humana según la ley divina” (GS 42).

UNA MIRADA DISTINTA HACIA EL MUNDO, LA HISTORIA Y LO SOCIAL

 

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El Concilio hizo que la Iglesia volviera su mirada al mundo y a la historia, la decisión de ser Dios-con-nosotros; orientó a toda la Iglesia y a cada cristiano en el servicio al mundo, para la construcción del Reino.

“Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez, gozos y esperanza, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo” (GS 1).

Por la encarnación, el Reino de Dios y la salvación pasan por la transformación de la historia. Es en la historia conducida por el Espíritu donde va creciendo el Reino de Dios a cuyo servicio está la Iglesia.

 

Se abre un nuevo camino:

·         escuchar al mundo

·         asumir los anhelos, valores, clamores y logros del mundo

·         ofrecer una práctica evangélica basada en el testimonio

          de vida,  en el servicio, la colaboración y la solidaridad

·         para transformar el mundo según los valores del Reino.

LA COMISIÓN PONTIFICIA “IUSTITIA ET PAX”

Como consecuencia del Concilio que impulsó a la Iglesia a preocuparse del mundo, Pablo VI instituyó en enero de 1967 la Comisión Pontificia “IUSTITIA ET PAX”, tal y como había deseado la GS nº 90:

“El Concilio, considerando las inmensas calamidades que oprimen todavía a la mayoría de la Humanidad, para fomentar en todas partes la obra de la Justicia y el Amor de Cristo a los pobres, juzga muy oportuno que se cree un Organismo universal de la Iglesia que tenga como función estimular a la Comunidad católica para promover el desarrollo de los países pobres y la Justicia social internacional”.

El 20 de abril de aquel mismo año 1967 Pablo VI se dirigía a la recién creada Comisión de JUSTICIA y PAZ con estas palabras:

“... este Comité, no tiene más misión que mantener abiertos los ojos de la Iglesia, el corazón sensible y la mano pronta para la obra de caridad que está llamado a realizar con el mundo, con objeto de promover el progreso de los pueblos más pobres y favorecer la justicia social entre las naciones”.

El Papa Juan Pablo II transformó la Comisión Pontificia en Pontificio Consejo Justicia y Paz (1988), reconfirmando, básicamente, sus funciones.

FINALIDAD DEL PONTIFICIO CONSEJO JUSTICIA Y PAZ

La finalidad y el mandato del Pontificio Consejo están definidos en modo sintético y preciso en la Constitución Apostólica Pastor Bonus :

El Consejo tiene como finalidad promover la justicia y la paz en el mundo según el Evangelio y la doctrina social de la Iglesia (art. 142)

§1. Profundiza la doctrina social de la Iglesia, trabajando para que se difunda ampliamente y se aplique entre los hombres y comunidades, especialmente en lo que se refiere a que las relaciones entre obreros y empresarios se impregnen más y más del espíritu del Evangelio.

§2. Recoge informaciones y resultados de encuestas sobre la justicia y la paz, el desarrollo de los pueblos y las violaciones de los derechos humanos, los evalúa y, según los casos, comunica a las asambleas de obispos las conclusiones obtenidas; fomenta las relaciones con las asociaciones católicas internacionales y con otras instituciones existentes, incluso fuera de la Iglesia católica, que trabajen sinceramente por alcanzar los bienes de la justicia y de la paz en el mundo.

§3. Trabaja con afán para que se forme entre los pueblos una sensibilidad respecto al deber de promover la paz, especialmente con ocasión de la Jornada para lograr la Paz en el mundo (art. 143).

 

Oficina de JPIC – Orden de Hermanos Menores, Roma 2009